Después de tres horas con Mario Kart World, estoy convencido de que debería llamarse Mario Kart Knockout Tour. El nuevo modo de carrera al último que quede en pie se lleva la palma, inyectando nueva tensión y caos al amado juego de carreras de karts: un añadido que cambia el juego y merece la máxima atención. Por eso me desconcierta la decisión de Nintendo de destacar el mundo abierto como principal atracción del título de lanzamiento de Switch 2. Aunque los fans han soñado durante mucho tiempo con una experiencia Mario Kart sin pistas, mi experiencia con el modo free roam me dejó sorprendentemente decepcionado.
Comparar Mario Kart World con Forza Horizon parece inevitable cuando hablamos de carreras en mundo abierto. Playground Games ha perfeccionado la fórmula y su última entrega ha sido galardonada con el premio Juego del Año de IGN. Sus mundos rebosan desafíos cuidadosamente diseñados, descubrimientos y, lo más importante, diversión. Por desgracia, nada de esta magia apareció durante mi recorrido de 30 minutos por el extenso mapa de Mario Kart World. El entorno parecía estéril, sin vida y extrañamente desprovisto de actividades significativas.
La mayor parte de mi sesión de juego libre consistió en atravesar a toda velocidad praderas interminables, desiertos y aguas ligeramente agitadas en busca de entretenimiento. Aunque existen algunos desafíos, se trata sobre todo de contrarrelojes repetitivas de P Switch: recoger monedas o alcanzar puntos de control dentro de unos márgenes muy reducidos. Estas ráfagas de diversión de 10-15 segundos perdieron rápidamente su encanto. Es revelador cuando una demo te deja con la sensación de que ya has agotado el contenido secundario de un juego. Aunque espero que una exploración más profunda revele joyas ocultas, hay otras cosas que me preocupan.
Completar los desafíos de P Switch recompensa a los jugadores con pegatinas de karts, una motivación poco convincente. Es decepcionante que la progresión siga ligada a las carreras tradicionales de Grand Prix, cuando este mundo abierto podría haber escondido emocionantes desbloqueos de personajes y vehículos. Encontrar nuevos atuendos chocando contra los restaurantes de Yoshi no resulta más gratificante que ganarlos en las carreras normales.
"La emoción del descubrimiento que define a los grandes mundos abiertos simplemente no está presente aquí".
Aprecio los hallazgos en graneros de Forza Horizon: cazar coches antiguos como un tesoro enterrado. Si Mario Kart World carece de secretos similares (y mi vista previa no mostraba indicios de ellos), es una gran oportunidad perdida, sobre todo cuando las aventuras 3D de Mario rebosan de maravillas ocultas. ¿El descubrimiento más emocionante durante mi demo? Una tubería warp que simplemente me teletransportaba 20 metros hacia delante. ¿Por qué no transportan a los jugadores a zonas de desafío secretas?
Antes de que me tachéis de cascarrabias treintañero, admito que los jugadores más jóvenes probablemente se deleitarán explorando este vibrante patio de recreo. Hay un encanto innegable en secuestrar enormes camiones al estilo Cappy y atravesar obstáculos llenos de monedas. Estos momentos reflejan la creatividad característica de Nintendo, aunque son decepcionantemente escasos. El clima dinámico, el ciclo día/noche y la banda sonora adaptable, aunque impresionantes, no mejoran significativamente la jugabilidad.
El mundo abierto brilla en su papel de conexión entre las carreras tradicionales y el emocionante modo Knockout Tour. La forma en que los circuitos se entrelazan a través de diversos biomas crea carreras emocionantes e impredecibles que no funcionarían en circuitos estándar. Como herramienta estructural, el mundo destaca, pero no esperes que la exploración sea su punto fuerte.
Planteado como una caja de juguetes más que como un auténtico mundo abierto, el free roam de Mario Kart World ofrece una diversión efímera. Pero por 80 dólares, los jugadores se merecen algo más que distracciones fugaces. El núcleo de las carreras sigue siendo excepcional, y el modo Knockout ofrece la innovación más emocionante de la franquicia en años: elementos que merecen ser el centro de atención, no este mundo sorprendentemente superficial.